Estudiantes, artesanos y adultos mayores encuentran en las ferias locales un ingreso complementario frente a la crisis. «Soy jubilada con la mínima y emprendí esto para que el sueldo me rinda más», cuenta una vecina de 72 años.
Frente al complejo escenario económico actual, vecinos de Puerto Madryn de distintas edades y realidades recurren a las ferias locales como alternativa para generar ingresos de manera independiente. Desde estudiantes universitarias que no consiguen su primer empleo hasta jubiladas que complementan haberes mínimos, los espacios feriales se convirtieron en un sostén real para muchas familias madrynenses.
Una joven escultora y diseñadora gráfica de 20 años relata que empezó a emprender a los 16 porque no lograba ingresar al mercado laboral formal. «No me toman en ningún lado principalmente porque no tengo experiencia», señaló. Lejos de resignarse, convirtió su arte en su única vía de desarrollo con una propuesta distinta a la del resto: «No siempre tengo que hacer algo que haga todo el mundo. De a poquito irá llegando la gente también», afirmó. Otros emprendedores también se expanden a ferias de Dolavon y Playa Unión, apostando a las redes sociales y al boca a boca como estrategia de crecimiento.
Para los adultos mayores, las ferias son un complemento indispensable. Una vecina de 72 años que participa activamente en los encuentros valoró especialmente contar con espacios cerrados durante el invierno. «Soy jubilada con la mínima y para que el sueldo me rinda un poco más emprendí esto. Gracias a Dios estoy trabajando muy bien», contó. Una historia que refleja la creatividad y la resiliencia de quienes no esperan soluciones y buscan sus propias salidas.
Fuente: Canal 12 Web.